Abogado del diablo

“¿Por qué cree que todos los artistas latinos terminan en Miami? porque allá tienen normas claras. Pueden vivir e incluso enriquecerse de lo que producen. Si en Latinoamérica hubiera reglas claras de protección de derechos, es indudable que con artistas como Juanes, Fito Páez, Maná y tantos otros, habría una gran industria”, concluye.

Este es el parrafo final de una noticia http://www.eltiempo.com/cultura/2006-12-04/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3351989.html en la que el presidente de SGAE defiende los derechos de autor.

Vaya por delante mi “absoluta militancia” en la filosofia que rodea  a la comunidad de software libre. Pero quizas debamos planteranos una duda razonable con respecto a este tema.

“El software deja de ser libre cuando el hardware deja de ser negocio”, el  desarrollo del hardware (micro, memorias………..) estan protegidos por patentes, y esto permitió su desarrollo gracias a la competencia entre las empresas en su mercado, cuando el negocio del hard deja de serlo da paso a un modelo de valor añadido, (formacion, consultoria, desarrollos……….) estos desarrollos se realizan por empresas que al fin y a la  postre son los catalizadoras del conocimiento y su conversion en innovacion  para mejorar la competitividad. La competitividad de las empresas es la que permite el progreso de los territorios, y el bienestar de los individuos que lo habitan.

En definitiva creo que tal y como apuntaba M. Porter en su obra la ventaja competitiva de las naciones “la existencia de un  contexto y reglas que animen a la inversion y mejora coninua como las leyes de protecion de la propiedad itelectual son un factor de competitividad”

Una respuesta para “Abogado del diablo”

  1. Ramon Carrera Dice:

    Interesante la reflexión de la libertad del software en relación al negocio del hardware. Es un tema de prioridades empresariales, entiendo. Cuando se ha ganado con la caja, a por el contenido…

    En cuanto a la propiedad industrial, yo diría que es como todo, ni blanco ni negro, relativo. Si bien, a mi modo de ver, la base del desarrollo de un producto debería estar sujeto a la protección inteletual, el mopolio en cuanto a sus desarrollos para adaptarlo a las necesidades concretas del usuario es contraproducente, estableciendo una relación de domino del proveedor hacia el cliente poco justificable.

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